Por Betty Osavi | Colaboración especial para The Post
Cada año, el Festival del Día de los Muertos reúne a las personas en Oakland para honrar a quienes nos precedieron y celebrar los vínculos que unen a los vivos con los difuntos.
Para la 31.ª edición del festival, The Unity Council, Visit Oakland, la Ciudad de Oakland, el Consulado de México, el reconocido artista Romain Greco —de Artsumex— y líderes culturales de la Ciudad de México encargaron una escultura monumental de «La Catrina», de 34 pies (aprox. 10 metros) de altura, elaborada artesanalmente por maestros artesanos de la capital mexicana.
La estatua, que llegó desarmada en varias piezas, fue inaugurada el 22 de septiembre y se encuentra en el Fruitvale Transit Village; allí se alza como un impresionante símbolo de la cultura y el arte mexicanos, así como del vínculo entre Oakland y México.
Permanecerá expuesta durante todo el mes de octubre, dando la bienvenida a los visitantes y a los miembros de la comunidad en diversos eventos, antes de convertirse en una de las principales atracciones del Festival del Día de los Muertos el 1 de noviembre. El último día para ver a «La Catrina» será el 5 de noviembre.
¿Qué simboliza «La Catrina»?
«La Catrina» es uno de los símbolos más reconocidos del Día de los Muertos. Representa el recuerdo de nuestros seres queridos, la celebración de la vida y la conexión perdurable entre generaciones. Adornada con una corona de flores de cempasúchil, amapolas y mariposas monarca, la escultura en Oakland luce los brazos extendidos, como si quisiera abrazar a todo aquel que se le acerque. Este gesto simboliza una cálida bienvenida a los migrantes que llegan a la comunidad de Fruitvale y expresa valores compartidos, tales como la inclusión, el cuidado, el sentido de pertenencia y el orgullo cultural.
«La Catrina» representa, además, otro tipo de travesía. Refleja las vivencias de muchas familias que han viajado hacia el norte, a Estados Unidos, en busca de seguridad, oportunidades y un futuro mejor. Su recorrido de 2000 millas desde la Ciudad de México hasta Oakland se convierte en una poderosa metáfora de estas experiencias migratorias. A través de las fronteras, la escultura transporta consigo recuerdos, cultura e identidad. Esta historia está profundamente vinculada a la historia de la inmigración en los Estados Unidos, donde generaciones de recién llegados han buscado oportunidades, al mismo tiempo que han ayudado a construir y sostener sus comunidades.
En California, los migrantes trabajan en los campos, cuidan de nuestras familias, construyen nuestros vecindarios y enriquecen la vida cultural y económica de la región. Sus contribuciones son una parte esencial de la sociedad en la que vivimos.
Por eso, La Catrina es mucho más que una impresionante obra de arte. Nos recuerda los trayectos que emprenden las personas, los sacrificios que realizan y las aportaciones duraderas que brindan a sus comunidades. Su presencia en Oakland celebra las raíces mexicanas, reconoce la experiencia migrante y nos invita a reflexionar sobre el papel fundamental que todos desempeñamos en la construcción de un futuro compartido.
El tema del desfile de este año es “La lucha continúa: aquí estamos y no nos vamos”. Este festival, gratuito y apto para toda la familia, se llevará a cabo el domingo 1 de noviembre, de 10 a. m. a 5 p. m., a lo largo de International Boulevard, entre las avenidas Fruitvale y 34th.


















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