Por el equipo editorial de *The Post*
Un reciente estudio de viabilidad, encargado por posibles inversores, señala que una terminal de carbón en Oakland —que cuenta con el respaldo del presidente Donald Trump— podría exportar 13 millones de toneladas anuales; una cifra tres veces mayor a la estimada en una evaluación ambiental previa.
Sorprendentemente, el informe también contradice las reiteradas promesas de los promotores y defensores del proyecto, quienes aseguraban que el carbón se almacenaría en una terminal cubierta. Por el contrario, según el reciente informe citado por *L.A. Times*, los millones de toneladas de carbón transportadas anualmente desde estados del interior hacia la terminal «West Gateway» en Oakland se almacenarían en «dos depósitos al aire libre», con cerca de 150.000 toneladas en cada pila, antes de ser enviadas al extranjero. (https://ruic.utah.gov/wp-content/uploads/2026/09/Port-Study-RUIC-Bulk-Commodity-Ocean-Terminals-Study.pdf)
Desde hace tiempo, los residentes y los defensores de un aire limpio han expresado su preocupación de que el polvo de carbón agrave la contaminación en West Oakland y en toda la zona de East Bay.
El lugar propuesto para la «Oakland Bulk and Oversized Terminal» (OBOT) se encuentra en una antigua base militar cercana al Puerto de Oakland; un sitio que el promotor Phil Tagami ha intentado convertir durante años en una terminal de carga, a pesar de la firme oposición de la comunidad.
En junio, Trump anunció una inversión de 75 millones de dólares en el proyecto, lo que equivale aproximadamente a un tercio de su costo estimado. Según la administración Trump, esta nueva terminal se convertiría en el mayor centro de exportación de carbón de la Costa Oeste, transportando el mineral hacia Japón, Corea del Sur, Taiwán, Vietnam y Malasia.
Quienes se oponen al proyecto afirman que una nueva terminal echaría por tierra años de avances en la mejora de la calidad del aire en West Oakland, una zona que históricamente ha sufrido una contaminación desproporcionada y altas tasas de asma debido a su proximidad al puerto y a otras instalaciones industriales. Según Ted Franklin, organizador de la campaña «No Coal in Oakland» (No al carbón en Oakland) —quien lleva 11 años participando en la lucha para detener la terminal de carbón—, el informe indica que los inversores podrían estar buscando una forma más económica de construir dicha terminal.
«Nos quedamos impactados, pero no sorprendidos» por el informe, señaló Franklin. «Básicamente, parece que el plan actual consiste en almacenar el carbón en pilas al aire libre, lo cual resulta menos costoso que crear una instalación completamente cerrada».
Si bien las amenazas que plantea el proyecto son reales, este se enfrenta a numerosos obstáculos económicos y legales, añadió.
La producción de carbón está en declive permanente a nivel mundial, señaló, cuestionándose quién querría «invertir dinero en una industria que no tiene futuro».
Además, el proyecto aún no ha logrado atraer a grandes inversores. «No hay bancos, ni financiación, ni ninguna institución financiera que respalde esto», continuó.
Un obstáculo legal importante para el proyecto es la aprobación del proyecto de ley AB 40 —la «Ley de Revisión del Carbón con Prioridad para la Comunidad» (Community-First Coal Review Act)—, impulsado por la asambleísta Mia Bonta y promulgado por el gobernador Gavin Newsom el 30 de septiembre.
La normativa exige que los promotores de instalaciones destinadas al manejo de grandes volúmenes de carbón a granel elaboren un informe completo de impacto ambiental (EIR, por sus siglas en inglés), conforme a la Ley de Calidad Ambiental de California (CEQA), antes de poder iniciar sus operaciones.
Esta ley fue diseñada específicamente para bloquear o retrasar el proyecto de la terminal de carbón.
El informe, dirigido a posibles promotores, fue elaborado en julio por las consultoras Norda Stelo y Wood Mackenzie, y se dio a conocer este mes. El documento fue encargado por la Rural Utah Infrastructure Coalition, una coalición compuesta por ocho condados de Utah que evalúan invertir cerca de 43 millones de dólares en la terminal para recibir carbón proveniente de dicho estado.
Los consultores presentaron sus conclusiones tras visitar Oakland, examinar documentos de ingeniería y mantener conversaciones con Savage Cos., una empresa de transporte y logística con sede en Utah, seleccionada para operar la instalación.
Diversos estudios han demostrado que las operaciones en terminales de carbón pueden representar un peligro para la salud pública. Hace tres décadas, los puertos de Los Ángeles y Long Beach abandonaron el almacenamiento de carbón y coque de petróleo al aire libre. El informe señala que la instalación podría procesar 12 millones de toneladas métricas —es decir, 13,2 millones de toneladas— de carbón al año; una cifra tres veces superior a la contemplada en el informe de impacto ambiental aprobado para la terminal en 2002 y su anexo de 2012. Ninguno de los dos documentos menciona específicamente el carbón, sino que se refieren a «mercancías a granel».
Según el informe, el carbón que llegaría a Oakland podría ser, además, más contaminante de lo que se había indicado anteriormente. Los responsables del proyecto afirmaron en su momento que la terminal solo gestionaría carbón bituminoso de alta calidad procedente de Utah; sin embargo, el informe reciente revela que también se manipulará carbón de la cuenca del río Powder (Powder River Basin), en Wyoming y Montana, un tipo de carbón que, como es bien sabido, genera una cantidad mucho mayor de polvo.
Asimismo, el informe no hace mención alguna a planes para cubrir los vagones de tren con el fin de evitar la contaminación, a pesar de que los responsables del proyecto habían prometido anteriormente que solo se utilizaría carbón transportado en vagones cubiertos.
«Parece que los promotores pretenden construir una infraestructura mucho más grande y contaminante de lo que habían revelado hasta ahora, ya fuera ante los tribunales o ante la comunidad de West Oakland», afirmó Colin O’Brien, abogado director adjunto en la organización sin fines de lucro Earthjustice, en declaraciones al L.A. Times.
El informe indica que el proyecto podría resultar mucho más costoso y requerir más tiempo para su finalización de lo que se había previsto. El Departamento de Energía estima que la terminal costará alrededor de 231 millones de dólares, pero el informe sitúa el precio en una cifra de entre 430 y 625 millones de dólares.
Según el informe, la terminal tardará 53 meses en completarse, un plazo considerablemente más largo que la promesa de Trump de que las exportaciones comenzarían en 2028.
El artículo de opinión de Ted Franklin, titulado “Utah Study Blesses Investment in Oakland Coal Terminal but Leaves Key Questions Unanswered” («Un estudio de Utah respalda la inversión en la terminal de carbón de Oakland, pero deja interrogantes clave sin respuesta»), está disponible en https://nocoalinoakland.info/utah-study-blesses-investment-in-oakland/


















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